domingo, 13 de noviembre de 2011

Faros

Hace unos días vi un mini reportaje sobre los faros habitados que quedan en la Comunidad Valenciana. Creo que olvidaron mencionar uno.

En el puerto de Burriana tenemos dos faros importantes (hay otros dos, pero son más pequeños), el verde de la Escollera de Levante…

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… y el rojo de la Escollera de Poniente.

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Mis padres llevan más de treinta años regentando este restaurante-faro. Nunca ha sido nuestra vivienda pero poco ha faltado. Cuando mis hermanos y yo éramos pequeños nos adaptaron una habitación en la parte de abajo, en la antigua discoteca “Seven”. Ahí pasábamos las horas mientras ellos trabajaban arriba. Bueno, realmente pasábamos pocas horas ahí metidos, sólo cuando caía la noche o salía un día lluvioso. Éramos más bien silvestres, todo el día pescando, trepando por las rocas, navegando con nuestra pequeña barquita de remos, dando paseos en bicicleta, etc… Todo lo que no hacen los niños ahora.

Durante estos años he visto dos reformas importantes en la escollera. En la primera reforzaron toda la roca y nos quitaron el “gambero”, así lo llamábamos. Era una especie de cuarto oscuro con un pozo conectado con el mar. Ahí guardábamos la barca y en el pozo pescábamos gambitas, cangrejos, anguilas y algún que otro pulpo. Hubo unos años que también venía mi abuelo a pescar. Recuerdo la fuerza con la que lanzaba las cañas y los cacho-dorados que sacaba de dos en dos. No he vuelto a ver a nadie capaz de hacer tal cosa. Pero también me acuerdo de los almuerzos y meriendas que nos pegábamos. Todo light.

En la segunda reforma dejamos de estar solos en la escollera.

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Ahora hay otro edificio más moderno justo enfrente, un puerto deportivo, talleres navales, farolas, dos carriles para coches, un paseo para peatones, aparcamiento etc… Y aunque hemos ganado en servicios y comodidad, creo que ha perdido parte de su anterior encanto.¡¡Ya no se pueden caer los coches al mar!!.

10 comentarios:

Inner Girl dijo...

Jo, qué bonito. Tengo que ir a ese restaurante, cada vez que lo veo pienso lo mismo. Es precioso y tiene que ser un lujazo comer allí. :)

loquemeahorro dijo...

¿Se puede tener nostalgia de un sitio donde nunca has estado?

Porque a mí me ha entrado, de verdad.

Chica, qué infancia más chula, me la pido para mí.

Verónica dijo...

Inner Girl: ¡ven cuando quieras!, bueno, tendrá que ser antes de un año porque cerramos. Sí. Si no pasa nada, en 2012 se jubilan mis padres. No sé, me da pena pensarlo y también me alegro por ellos. Por eso me ha entrado la nostalgia. Forma parte de nosotros. Será triste dejarlo.

Loquemeahorro: buf... Hacíamos de todo. Imagínate todo un almacén al alcance de unos niños. Una vez rebozamos a mi hermana de harina, pero fue a chivarse por una trampilla que daba acceso a la cocina. Por esa misma trampilla pedíamos a escondidas bocadillos de chocolate a los cocineros. Lo peor era cuando nos quedábamos dormidos en nuestras camas y a las tantas nos despertaban para irnos a casa. En fin, que me va a dar mucha pena despedirme. Tengo que hacer fotos de cada rincón.

Gybby dijo...

Jo Vero, me ha entrado un hormigueo en la tripa de escuchar tus historias "de pequeña"... jjajaja ¿será nostalgia? Me ha encantado el post! y las fotos!!
¿Cierra el restaurante? Pues tendré que ir antes!! No pienso quedarme con las ganas de comer en el Morro! Eso si, tendras que compartir mesa conmigo, sino, no vale! jejeje

Un besazo!!

Verónica dijo...

Gybby, todavía quedan unas cuantas historias, 32 años dan para mucho.
Da pena que cerremos pero ya va siendo hora, yo lo echaré mucho de menos.
Si vienes algún día intentaré acompañarte, ¡¡aunque sea al café!!.

Neuriwoman dijo...

Madre mia como ha cambiado el entorno, aunque vuestro edificio guarda su esencia.

Y ahora que lo pienso, así estarás de cachas con tanto deporte, tanto trepar, tanto remar...tanta vida sana y llena de yodo y de mar. Pero que envidia me das.

Tus entradas no se me renuevan en mi blog-roll y no me entero a tiempo cuando publicas.

Además tengo que volver a recoger tus superseñales del laboro, si, aquellas que me enamoraron la última vez que pase por aqui.

Besotes, guapisima.

Verónica dijo...

Gracias Neuriwoman, pues sí, estuve atlética, pero mi vida sedentaria ha hecho que pierda la forma... Aunque gracias a Dama y a un centro excursionista al que me voy a apuntar, eso va a cambiar.

No te preocupes por tu blog-roll, realmente no lo actualizo mucho ¡No tengo tiempo!.

¡Un abrazo, valiente!

Lo que diga el espantapájaros dijo...

Juraría que había comentado en esta entrada cuando la publicaste... Me flipa el sitio. Y cantes de que construyera alrededor debía de ser aún más chulo. Cómo molan esas historietas! Yo también me crié en un bar, en el de mis abuelos. Estábamos tan acostumbrados a ver gente que nos íbamos con cualquiera. Qué tiempos, eh! Besosss.

Lo que diga el espantapájaros dijo...

Dónde puse cantes quería decir antes y construyeraN, no construyera.

Disgrafía se llama lo que tengo.

Verónica dijo...

Cris, si te criaste en un bar lo entendarás perfectamente. Y la reforma, al menos ahora hay farolas, que en invierno daba un cague tremendo ir de noche. Una de mis pesadillas recurrentes era que nos caíamos con el coche al mar (hubo casos), ahora ya no es posible... ¡Menos mal!


Y no te preocupes por tu disgrafía... A mí también me pasa, y si escribo con el iPad más, porque encima cambia las palabras sin que te