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sábado, 27 de abril de 2013

Alimañas nocturnas. (2ª parte)

Esta vez no era muy tarde. El Madrid acababa de empezar a jugar su partido de semifinales de Champions. Yo estaba cenando ajena a todo, concentrada en mis cosas y de pronto Dama empezó a ladrar a lo lejos. No le di importancia porque es un perro y los perros ladran de vez en cuando. El ladrido iba acercándose e intensificándose, de modo que tuve que dejar la cena a medias y salir a ver qué pasaba. Estaba justo en la puerta de casa, completamente erizada y ladrándole a algo que había debajo de la mesa del porche. ¿Qué será esta vez?, pensé, y de mala gana me agaché a mirar. La balaustrada evitó que me cayera de culo. Había una de estas bien grande reptando por ahí:

coralillo

Lo poco que sé de serpientes es que los colores no indican nada bueno.

Me puse a gritar: ¡socorro!, ¡socorro!, ¡ayuda por favor!. Salieron mis padres y les expliqué como pude “el asunto”. Con la escusa de llamar a la policía o a la Guardia Civil me atrincheré en casa y los dejé fuera, ordenándoles desde la ventana que no la perdieran de vista. Soy valiente ¿verdad?.

Fue imposible contactar con la policía (recordemos que estaba jugando el Madrid), y tras unos cuantos tonos logré contactar con la Guardia Civil. Mientras le explicaba el caso escuché gritos, ladridos, golpes etc… Según parece Dama cogió la serpiente y la zarandeó, dejándola moribunda. Seguí hablando con el Guardia Civil de turno:

- Oiga, sí, la ha cogido la perra y creo que la ha dejado medio muerta.

- ¿Medio muerta?. Pues señora, lo mejor que puede hacer es rematarla y tirarla a la basura.

- Pero… es que… ¿y de dónde ha salido?. ¿Y si es venenosa?. No sé si ha mordido a la perra.

- ¿Ha mordido a la perra?

- No lo sé.

- Pues si no la ha mordido mátela del todo y a la basura.

Y eso hicimos:

serpiente

(Sí, esta es la que estaba reptando como Pedro por su casa)

No mordió a nadie, pero el susto me lo llevé cuando al buscar por internet creí que era un “coralillo”, especie autóctona de México y de veneno mortal. ¡Por suerte no lo era!.

Analizando los anillos creo (tampoco lo sé seguro) que era un “falso coralillo”, otra especie mejicana pero inofensiva.

falsa_coral_9900

(más información aquí)

Reflexión:

¿Qué hacía una serpiente exótica autóctona de México paseándose por mi casa?. ¿Estamos locos o qué?. ¿Cómo es posible que haya gente capaz de tener estos animales en casa?. ¿Se le escapó?. ¿La soltó porque es caro mantenerlas (comen roedores vivos)?. Sea cual sea el motivo me parece injusto el final que ha tenido el animal. Convertido en el capricho de alguien a cientos de kilómetros de su entorno natural. Y por lo que he averiguado en Burriana hay más gente que tiene una, incluso hay algún “coralillo” venenoso. No lo entiendo. ¿No es ilegal?. Pues debería serlo. Es un peligro para todos que la gente tenga este tipo de “mascotas” en sus casas. Me dijo la chica de la tienda de animales que es la más grande que ha visto. Normalmente las traen muy pequeñitas y rara vez alcanzan ese tamaño, suelen morir antes porque necesitan estar en su entorno.

Y mi llamada de auxilio… no esperaba que movilizaran a todo el dispositivo de emergencias pero sí un poco más de interés. Que hubieran iniciado una investigación o algo así o por lo menos venir a ver la serpiente. No creo que sea una cosa normal que le ocurra a todo el mundo.

Después de haber rescatado en mi casa dos tortugas, un hurón, un loro Yaco de Cola Roja, culebras y erizos, espero no tener que contaros una tercera parte de “Alimañas nocturnas”. Otra cosa que me dijo la chica de la tienda y que me dejó muy preocupada, es que, de lo que ella sabe que tiene gente de Burriana, sólo falta que nos aparezca en casa alguna tarántula.

Y para acabar el post con algo más alegre os dejo un video de Dama con una de sus alimañas de juguete.

¡Hasta la próxima historia!

martes, 3 de abril de 2012

Alimañas nocturnas

Hace un par de noches me hallaba yo en lo más profundo del sueño cuando me vi interrumpida por los ladridos de mi perra. Normalmente ladra cuatro veces y se calla. Esperé. Pasaron los cuatro ladridos de rigor pero no paraba, es más, cada vez subían en intensidad. Me levanté. Al abrir la puerta me recibió con una euforia impropia en cualquier ser humano a esas horas.

- ¿Qué pasa Dama?. ¿A qué viene este escándalo?.

- Guauguauguau, guaguau guaguau.

Para los que no entendéis perruno quiere decir “ven corre, mira lo que he encontrado en casa”. De modo que la seguí. Me guió en penumbra a un lateral de la casa, hacia un pasillo que queda entre la fachada y la valla. Allí había un bulto, aunque la luz era tan escasa que no pude distinguir lo que podía ser. Entré en casa, encendí todas las luces exteriores y volví al pasillo con la esperanza de que el bulto hubiera desaparecido. No tuve suerte. Ahí estaba el erizo. Enorme. Y Dama no paraba de ladrar, eso sí, guardando las distancias, no como mi anterior perro cuando también entró un erizo, aquel le daba con la pata o con la boca, chillaba y lo volvía a intentar. Dama es prudente, seguro que se pinchó la primera vez y no se volvió a acercar. “Ten perros para esto”, pensé. Tuve que tomar yo las riendas de la situación. Lo primero que hice fue encerrar a Dama en casa, con artimañas y jamón serrano. Luego cogí una escoba y me dispuse a actuar. Pero... ¿cómo tenía que actuar?. ¿Los erizos muerden?. ¿Atacan?. ¡No me atrevía a tocarlo!. ¿Y si salía corriendo hacia mí al darle con la escoba?. Tensión. Vero, piensa. ¡Ya está!. Abrí la puerta que da a un descampado, di la vuelta a la casa y entré en el pasillo por el otro lado. Me subí a la valla guardando el equilibrio, evitando así que el erizo me mordiera los pies en su huida, y empecé a empujarlo con la escoba. Como no se movió ni un ápice cogí confianza y me bajé. Lo hice rodar hacia la puerta, hasta echarlo de casa.

- ¡Conseguido!. ¡Qué valiente soy!. ¡Toma ya!.

Liberé a Dama de su encierro, esperé un rato por si lo olía y volvía a ladrar y me fui a la cama, a continuar el sueño donde lo había dejado.

erizo

(imagen de fotonaura.org)

En algún momento del duermevela Dama empezó a ladrar de nuevo. Con la misma insistencia: el erizo cabrón había entrado otra vez. ¿Por dónde entra?. ¿Saben trepar?. Esta vez estaba en el otro lado de la casa. Intenté encerrar a Dama pero fracasé. Ni utilizando el mejor tocino como cebo. A fin de cuentas era su descubrimiento y no se lo quería perder. Los perros del vecindario empezaban a acompañar a Dama en sus ladridos. No dudé, cogí una escoba y un recogedor y lo barrí. No hubo rodadura piadosa, lo lancé directamente por los aires a la calle principal, con todas mis fuerzas, bien lejos. ¡No quería volver a verlo!.

Por tercera vez en la noche, me acosté. No habían pasado cinco minutos cuando volvieron los ladridos.

-Noooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo. ¡Otra vez no por favor!. ¿Será época de celo en los erizos o qué?.

Mis súplicas no fueron escuchadas. Por tercera vez aparecía el erizo, además con una cría. Lo que me faltaba. Repetí el método anterior. Por motivos logísticos los lancé a casa del vecino que me pillaba más cerca.

- ¡Y no vuelvas por aquí eriza!. ¡Que algunos tenemos que trabajar mañana!.

Por cuarta vez en la noche me acosté. Pensaba que ya no iba a conciliar el sueño pero lo hice. El despertador sonó temprano. El día transcurrió con normalidad. Cuando volví a casa al medio día me interceptó el vecino. Ups.

- Verónica, ¿fuiste tú la que anoche lanzó un par de erizos a mi casa?.

- Esto. Mmmm. Sí. ¡Es que la perra no paraba de ladrar!. ¡Habían entrado tres veces y ya no sabía qué hacer con ellos!.

- Tranquila, no pasa nada, si es para darte las gracias. Fíjate, los hemos matado, despellejado y nos han salido unas hamburguesas estupendas. ¿Quieres probarlas?.

- Eh... ¡Vale!.

Y así, comiendo unas hamburguesas de erizo riquísimas y hablando de todo un poco, destapamos un escándalo de corrupción en Burriana que ni el mismo Urdangarín.

NOTA 1: Está bien, me habéis pillado, el último encuentro con el erizo lo soñé, pero los otros dos, por desgracia, fueron reales. Al día siguiente se me cerraban los ojos en el trabajo.

NOTA 2: Añadimos animal a la larga lista de animales que han entrado en mi casa: gatos, dos tortugas, un agaporni, dos palomos, un loro Yako de Cola Roja, un hurón, varias culebras y tres erizos contando a este.