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martes, 3 de abril de 2012

Alimañas nocturnas

Hace un par de noches me hallaba yo en lo más profundo del sueño cuando me vi interrumpida por los ladridos de mi perra. Normalmente ladra cuatro veces y se calla. Esperé. Pasaron los cuatro ladridos de rigor pero no paraba, es más, cada vez subían en intensidad. Me levanté. Al abrir la puerta me recibió con una euforia impropia en cualquier ser humano a esas horas.

- ¿Qué pasa Dama?. ¿A qué viene este escándalo?.

- Guauguauguau, guaguau guaguau.

Para los que no entendéis perruno quiere decir “ven corre, mira lo que he encontrado en casa”. De modo que la seguí. Me guió en penumbra a un lateral de la casa, hacia un pasillo que queda entre la fachada y la valla. Allí había un bulto, aunque la luz era tan escasa que no pude distinguir lo que podía ser. Entré en casa, encendí todas las luces exteriores y volví al pasillo con la esperanza de que el bulto hubiera desaparecido. No tuve suerte. Ahí estaba el erizo. Enorme. Y Dama no paraba de ladrar, eso sí, guardando las distancias, no como mi anterior perro cuando también entró un erizo, aquel le daba con la pata o con la boca, chillaba y lo volvía a intentar. Dama es prudente, seguro que se pinchó la primera vez y no se volvió a acercar. “Ten perros para esto”, pensé. Tuve que tomar yo las riendas de la situación. Lo primero que hice fue encerrar a Dama en casa, con artimañas y jamón serrano. Luego cogí una escoba y me dispuse a actuar. Pero... ¿cómo tenía que actuar?. ¿Los erizos muerden?. ¿Atacan?. ¡No me atrevía a tocarlo!. ¿Y si salía corriendo hacia mí al darle con la escoba?. Tensión. Vero, piensa. ¡Ya está!. Abrí la puerta que da a un descampado, di la vuelta a la casa y entré en el pasillo por el otro lado. Me subí a la valla guardando el equilibrio, evitando así que el erizo me mordiera los pies en su huida, y empecé a empujarlo con la escoba. Como no se movió ni un ápice cogí confianza y me bajé. Lo hice rodar hacia la puerta, hasta echarlo de casa.

- ¡Conseguido!. ¡Qué valiente soy!. ¡Toma ya!.

Liberé a Dama de su encierro, esperé un rato por si lo olía y volvía a ladrar y me fui a la cama, a continuar el sueño donde lo había dejado.

erizo

(imagen de fotonaura.org)

En algún momento del duermevela Dama empezó a ladrar de nuevo. Con la misma insistencia: el erizo cabrón había entrado otra vez. ¿Por dónde entra?. ¿Saben trepar?. Esta vez estaba en el otro lado de la casa. Intenté encerrar a Dama pero fracasé. Ni utilizando el mejor tocino como cebo. A fin de cuentas era su descubrimiento y no se lo quería perder. Los perros del vecindario empezaban a acompañar a Dama en sus ladridos. No dudé, cogí una escoba y un recogedor y lo barrí. No hubo rodadura piadosa, lo lancé directamente por los aires a la calle principal, con todas mis fuerzas, bien lejos. ¡No quería volver a verlo!.

Por tercera vez en la noche, me acosté. No habían pasado cinco minutos cuando volvieron los ladridos.

-Noooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo. ¡Otra vez no por favor!. ¿Será época de celo en los erizos o qué?.

Mis súplicas no fueron escuchadas. Por tercera vez aparecía el erizo, además con una cría. Lo que me faltaba. Repetí el método anterior. Por motivos logísticos los lancé a casa del vecino que me pillaba más cerca.

- ¡Y no vuelvas por aquí eriza!. ¡Que algunos tenemos que trabajar mañana!.

Por cuarta vez en la noche me acosté. Pensaba que ya no iba a conciliar el sueño pero lo hice. El despertador sonó temprano. El día transcurrió con normalidad. Cuando volví a casa al medio día me interceptó el vecino. Ups.

- Verónica, ¿fuiste tú la que anoche lanzó un par de erizos a mi casa?.

- Esto. Mmmm. Sí. ¡Es que la perra no paraba de ladrar!. ¡Habían entrado tres veces y ya no sabía qué hacer con ellos!.

- Tranquila, no pasa nada, si es para darte las gracias. Fíjate, los hemos matado, despellejado y nos han salido unas hamburguesas estupendas. ¿Quieres probarlas?.

- Eh... ¡Vale!.

Y así, comiendo unas hamburguesas de erizo riquísimas y hablando de todo un poco, destapamos un escándalo de corrupción en Burriana que ni el mismo Urdangarín.

NOTA 1: Está bien, me habéis pillado, el último encuentro con el erizo lo soñé, pero los otros dos, por desgracia, fueron reales. Al día siguiente se me cerraban los ojos en el trabajo.

NOTA 2: Añadimos animal a la larga lista de animales que han entrado en mi casa: gatos, dos tortugas, un agaporni, dos palomos, un loro Yako de Cola Roja, un hurón, varias culebras y tres erizos contando a este.

jueves, 13 de octubre de 2011

Hacia lo salvaje

Al ver el vídeo de Amaral me he acordado de algo que me pasó hace un par de semanas. O a lo mejor eran tres, no lo sé.

 

Sé que era sábado. Salí temprano a pasear con Dama, aprovechando el fresquito. Fuimos hasta nuestra pequeña playa, que por fin hemos recuperado, eso sí, llena de porquería, ¡pero vuelve a ser nuestra!.

playa

Dejé que Dama se metiera en el agua y yo me quedé en la orilla. Al cabo de un rato, algo que había en el agua llamó su atención, de modo que, para evitar que se lo comiera, di un tirón a la correa y la saqué del agua. Cuando ya la tenía bajo control me acerqué a mirar. ¡Qué sorpresa!. Era una tortuguita marina que estaba luchando contra las olas, intentaba meterse en el agua, pero una y otra vez las olas la echaban fuera. No tuve mucho tiempo para pensar. La cogí con una mano, con la otra sujetaba a Dama porque se la quería comer, ¿y qué hice con ella?, la lancé mar adentro con todas mis fuerzas. Igual me pasé de brusca. Hay dos opciones, que la tortuga gritara en “tortugo” un ¡¡GRACIAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAS!!” o un“JAPUTAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA”. Quiero pensar que le hice un favor. Enseguida rastreé los alrededores, por si había alguna tortuguita más, pero no, debió ser la última de sus hermanas o la única superviviente a los veraneantes. Qué pena no haber hecho ninguna foto, pero el tiempo apremiaba, no me daba tiempo a sacar el móvil del bolso.

Al llegar a casa busqué por Internet y creo que ya sé qué especie era: la Tortuga Boba, bastante común en el Mediterráneo. Me hace ilusión pensar que una mamá tortuga encontró esa playita y puso ahí sus huevos. Quién sabe, si mi tortuguita sobrevive, quizás venga también aquí a poner sus huevos. El año que viene pienso estar bien atenta.

martes, 28 de junio de 2011

Perros NO

Según ordenanzas municipales:

Artículo 5.-
Queda absolutamente prohibida la entrada y permanencia de animales en los siguientes lugares:
- En restaurantes, bares, cafeterías y similares, y en general, en toda clase de locales
dedicados a la fabricación, venta, almacenamiento, transporte o manipulación de alimentos.
- En piscinas públicas y en las playas, tanto en zonas de uso general como en las zonas de uso privado de establecimientos turísticos, durante la temporada de baños.
- En espectáculos públicos deportivos y culturales, así como en recintos de práctica de
deportes.

Yo entiendo y respeto la norma en las playas oficiales de Burriana: L'Arenal, Malvarrosa y Grao, que son las que tienen socorristas, chiringuitos y el resto de servicios necesarios.

Hace aproximadamente un año, cerca de mi casa partieron el muro y se ha formado una mini-playa, pero no hay socorristas ni nada. Llevo desde el mes de marzo yendo con Dama todos los días, se pega un chapuzón y volvemos.

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¿Estoy incumpliendo la ley que he mencionado antes?. Si es que sí,  me parece injusto. Primero, siempre la llevo atada y segundo, recojo las “cacas” que hace alguna vez.

Hasta hace poco ni me lo había planteado, pero últimamente hay bastante gente bañándose y pasando el día. La mayoría no son vecinos de la zona, son gente de fuera que vienen con toda la familia a pescar desde el muro, de modo que mientras unos pescan, otros disfrutan de la mini-playa.

Ya he visto gestos que no me han gustado.

Una tarde, había unos niños bañándose y al acercarme yo la madre gritó: “¡Cariño, cuidado que viene un chucho!”. Perdona, se acerca “un chucho” atado y una persona. Además, esos mismos niños me vieron tirar piedras a Dama para que las cogiera en el agua y cuando volví a pasar le tiraron piedras a Dama, pero a la perra directamente, “Cariño, no le tires piedras al chucho”. Ante la pasividad total de los niños tuve que amenazarles yo: “como la suelte y os muerda vais a ver” (Dama no muerde, pero no me iba a poner a tirar piedras yo también).

Las miradas. Las miradas que me echa la gente tampoco me gustan nada. Me da la sensación de que les molesta que vaya a su pequeño paraíso particular, en el que no tienen que preocuparse de los niños hasta que aparezco yo.

Pero sobre todo, todo, todo, lo que más me fastidia es la porquería que dejan:

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¿Tanto cuesta dejarlo todo limpio?

¿Y ponerlo todo en bolsitas pero dejarlas ahí no es absurdo?.

Pensaba escribir un e-mail al concejal que corresponda (aquí podemos sugerir cosas a los concejales, se toman la molestia de leerlas) pidiendo que pongan un contenedor o algo similar por la zona, pero no merece la pena. El domingo estuve en una de las playas “oficiales” y pese a estar repleta de contenedores, papeleras normales y papeleras de envases, la gente sigue dejando la basura donde le place, incluso a escasos metros de donde debería dejarla. ¡Multas de 100€ al marrano, es lo que deberían poner!.

martes, 14 de junio de 2011

La dama y la rata

¿Habéis visto alguna vez una rata muerta? ¿A que son repugnantes?. Yo me he encontrado a la misma tres veces. Y lo que es peor, la he tenido que tocar con mis manos esas tres veces. ¡¡Qué ascoooo!!.

Primer encuentro:

playa (2)

Iba paseando a mi perra, Dama, con una correa larga. Siempre que llegamos a la playita que hay cerca de casa suelto los siete metros de correa y ella va olisqueándolo todo. Encontró el rastro de la rata enseguida y la desenterró. Yo todavía no sabía que era una rata.

- Dama, ¿qué llevas en la boca?. A ver, ven aquí un momento.

Como es lógico no me contestó, pero debía ser un buen botín, pensé, porque intentaba que no la viera, se giraba para darme la espalda y me esquivaba cada vez que me acercaba. Finalmente la vi. El rabo medía más de un palmo y era inconfundible.

Momento de histeria.

- ¡DAMA VEN!, ¡DAMA NO!, ¡DAMA SIENTA, DIGO SUELTA!. ¡QUE SUELTES ESO MARRANA!.

Ni puñetero caso.

Tuve que utilizar la fuerza bruta y arrastrarla. Treinta kilos en peso muerto más la fuerza que hacía ella. Gané yo, aunque en la arena sus patas dejaron un rastro que parecían raíles. Luego tuve que abrir su mandíbula con una mano y sacar a la rata con la otra. Fue rápido. La lancé por los aires lo más lejos que pude. Estaba más seca que la mojama y era enorme. De vuelta a casa procuré no olerme las manos hasta poder lavármelas con lejía. Sólo con pensarlo me entraban arcadas.

Segundo encuentro:

Pasaban los días, y cada vez que nos acercábamos a la zona donde debió caer la rata, Dama estiraba más que nunca, por suerte yo tengo más fuerza que ella.

Pero un día medio nublado había un señor con la mirada perdida hacia el mar, de modo que me giré para ver en qué centraba su atención y me encontré con esto:

playa

Saqué el móvil, hice un par de fotos, las colgué en las redes sociales y cuando terminé... ¡¡había vuelto a coger la rata!!. ¡¡Por culpa del arco iris!! (sí, ya sé que la culpa fue mía pero mola más echársela a factores externos).

Me tocó hacer exactamente lo mismo que la primera vez, salvo gritar como una histérica. Ya sabía que no me iba a hacer caso, de modo que evité ponerme en evidencia delante de un desconocido.

¡En esta ocasión el olor era peor!. Me enjuagué un poco las manos con el agua pero la “fragancia” me acompañó hasta casa. Puaaaaaj.

Tercer encuentro:

Habían pasado muchos días y ya no estiraba cuando pasábamos por la “zona rata”. Ni siquiera me acordaba de ella.

playa (3)

El domingo por la mañana la saqué temprano, más o menos a las ocho. Al llegar a la playa me encontré a mi vecino con su perro (suelto) y los dos se pusieron a jugar. Como a esas horas no era previsible que apareciera nadie más, la solté para que corrieran y se bañaran tranquilamente. Error. Al verse libre, se olvidó del perro y se fue a buscar su tesoro. Dio con él. Igualita que Gollum. El problema es que esta vez estaba suelta y no podía recurrir a la fuerza para quitársela.

Tuve que poner en práctica todos los conocimientos adquiridos en el cursillo y usar psicología canina. Me acordé de las palabras de la educadora “tienes que transmitirle que estás enfadada y dar las órdenes de manera contundente”. Así que, sin ponerme nerviosa, con voz serena y firme me fui acercando a ella.

- Dama, NO. Sienta. Muy bien. Quieta. No. Quieta. Suelta. ¡Muy bien!.

Y la soltó.

El olor era nauseabundo. La volví a coger con una mano para deshacerme de ella, pero esta vez no me la jugué, la lancé a lo alto del muro de piedra, a una zona, espero, inalcanzable.

¡¡Qué olor!!. Ni el agua del mar, la arena, el barro y todo lo que me unté en la mano lo aplacaba. No sé cómo pude llegar a casa, se me revolvía el estómago cada vez que lo notaba.

Me lavé las manos con lejía tres o cuatro veces y ahora estoy pensando incluir unos guantes de látex junto con las bolsitas cuando salga de paseo, por lo que pueda pasar.

Y respecto a Dama... empiezo a pensar que el nombre que le puse no va muy acorde con su personalidad, ¿dónde se ha visto a una dama jugando con ratas muertas?.

martes, 24 de mayo de 2011

Papadas y comuniones

Papadas


A mi perra le está saliendo una papada impresionante y como no sé si es muy normal ayer me dispuse a investigar con el buscador de imágenes de google. Pretendía escribir “papada de labrador” pero cuando tecleé la palabra “papada”, google me sugirió como primera opción “papada triste de panceta”. ¿¿¿¿Qué??????. Me olvidé de la papada de mi perra y elegí esa opción. ¿Qué es lo que apareció en mi pantalla?. Podéis probarlo, pero si no os apetece os lo cuento yo, salía una foto poco favorecedora de Leire Pajín. ¡¡Qué cruel llega a ser la gente por la red!!. Puede caerme mejor o peor, o parecerme o no competente, pero no traspasaría la frontera de faltar al respeto (aunque he de confesar que me reí un poco). Ahora tengo todavía más claro, que jamás quiero ser un personaje público.


Comuniones


El sábado al mediodía estuve de invitada en una “Primera Comunión”. Acudí directamente al banquete porque era en el restaurante de mis padres. Pero no es ésa la que os quiero contar, sino la que se celebró en el salón de banquetes que tenemos enfrente.


Antes que nada, quiero dejar claro que cada uno con su dinero hace lo que le da la gana, ya lo sé, pero ¿no estaremos llegando demasiado lejos?.


Empezaron a acudir los invitados. Muchos, por cierto.


Llegó una limusina, salió el chófer y abrió la puerta. Por un momento pensé que sería una boda. Pero no, del coche bajó una niña vestida, como todas, de princesita inmaculada.


Tracas.


Amenizando la comida cantaba una tuna completa.


Con los niños había monitores, castillos hinchables y payasos.


En el café actuó el mago Yunke (estuvo comiendo en el restaurante de mis padres).


Y para acabar, una orquesta con cuatro o cinco músicos y barra libre.


Pasadas las once de la noche todavía seguía la fiesta.


Todo eso es lo que pudimos ver desde fuera, dentro tampoco quedarían mal.


¡¡Y yo que pensaba que en comuniones lo había visto todo!!


En mi opinión eso ya es pasarse de la ralla**. ¿Qué significa realmente tomar la Primera Comunión o qué creerán los niños qué es?. ¿De verdad es algo como para hacer semejantes fiestas, bebiendo y comiendo hasta reventar?. ¿No debería ser algo más ceremonial, espiritual, íntimo?. Me atrevería a decir que el 98% de los niños no vuelve a pisar una iglesia hasta otra ceremonia de este tipo, y los padres tampoco. Se supone que es un día importante a los ocho o nueve años pero me da la sensación que hoy en día el significado religioso pasa a un segundo o tercer plano, colocando antes la macro-fiesta, el “a ver quien puede más” o el viaje a Euro Disney. ¡¡Ni siquiera se hacen regalos, en la invitación ya viene una tarjeta con el número de cuenta!!.


¿Qué será lo próximo?.


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P.D.: he visto que tengo varias entradas al blog desde Berlín. No sé si serás quien creo que eres, por si acaso, sólo quiero decirte que puedes ponerte en contacto conmigo (blogdeveronica@gmail.com) y te explicaré cómo van las cosas con JP.


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** Acabo de ver esta "peazo" falta. ¡Habérmelo dicho!. Duele a la vista.